viernes, 30 de agosto de 2013

Ciclovías y demás

Lima es una ciudad hostil con los ciclistas. Por más que existan algunos ejemplos de ciclovías en la ciudad, estas se encuentran, en su mayoría, aisladas una de otra y poseen muchas características inconvenientes o que podrían ser mejoradas. Para que el uso de bicicleta sea viable como un medio de transporte para una porción significativa de la población, se debe tener toda una red de ciclovías (de buena calidad, seguras, y percibidas como seguras) para unir largas distancias en la ciudad, acompañado por calles residenciales de tránsito bajo y lento donde los ciclistas puedan mezclarse con los pocos automóviles sin problemas (pues, por supuesto, no se puede ni se debe hacer ciclovías en todas las calles de la ciudad). Una ciclovía aislada, que desaparezca por tramos, y/o que sea de difícil acceso no será de mucho uso más allá del recreativo, como en el caso de la ciclovía de la Costa Verde.

A ver, ¿quién quiere bajar para pasear por la ciclovía de la izquierda?
Fuente: Google Earth

Sobre el "ciclismo vehicular"
En primer lugar, hay que tener cuidado con que no se politice el tema. En el Reino Unido, Estados Unidos y Australia, por mencionar algunos ejemplos del mundo angloparlante, existen ciclovías pero tampoco tienen conectividad perfecta y usualmente distan mucho de tener un diseño ideal. Suelen ser peligrosas, o ser percibidas como peligrosas, ubicándose muchas veces en una franja angosta al costado de una pista con vehículos pasando cerca a altas velocidades. Es en parte por esta razón que muchos ciclistas apoyan la postura del "ciclismo vehicular". Los proponentes de esta postura enfatizan que la bicicleta es un vehículo más, y que siempre debe comportarse como un vehículo más, mezclándose con el resto del tráfico, cambiando carriles, y pegándose a la izquierda para girar a la izquierda por ejemplo. Se llega hasta el punto de oponerse a la creación de ciclovías, pues algunos de estos proponentes consideran que ello es una "segregación" de los ciclistas (en un espacio propio que irónicamente consideran más peligroso) y que se les quita el derecho a usar la pista entera. Bueno, con ciclovías que pueden ser más incómodas de usar que la pista, algo de razón tienen; pero la respuesta debe ser mejores ciclovías, no menos.

Sin ponerme a argumentar sobre qué es más o menos seguro (hay investigaciones con estadísticas para todos los gustos) ni sobre qué dicen las reglas de tránsito (si los reglamentos no funcionan, tienen que adaptarse), lo cierto es que las personas dispuestas a montar una bicicleta mezclándose con tráfico que puede ir a altas velocidades son muy pocas, pues los riesgos percibidos (más allá de los reales) son altos, particularmente con un tráfico agresivo como el limeño. Hacer campaña en favor del "ciclismo vehicular" finalmente es hacer campaña en favor de, tal vez, un 1% de la población dispuesta a asumir estos riesgos (que seguramente ya los asume en sus bicicletas), y no del 99% entre quienes se encuentran potenciales ciclistas nuevos. En otras palabras, es hacer campaña en favor del status quo que no logrará masificar la bicicleta como medio de transporte viable, sino solo mantenerlo entre aquellos que ya son ciclistas. Si se desea que una parte considerable de la población se mueva en bicicleta, usar este medio de transporte tiene que ser seguro y sentirse como seguro, y ello solo se logra con infraestructura separada adecuada. Debemos evitar que en Perú se llegue a politizaciones inadecuadas al respecto que finalmente no llevan a nada y polarizan el ambiente.

Ejemplos a seguir
El mundo angloparlante no es un buen referente para el tema, pues en esos países solo 1% o 2% de la población (o menos) utiliza la bicicleta como medio de transporte (fuera de cualquier uso recreativo). En cambio, esta proporción es de 9% en Alemania, 15% en Dinamarca y 25% en Holanda. Sí, 25%: una cuarta parte de la población holandesa se mueve en bicicleta diariamente. ¿Qué tienen en común estos países? Amplias redes de ciclovías en (y entre) sus ciudades.

Entonces, ¿basta con poner más ciclovías?

No, no es tan simple. Estas tienen que estar bien diseñadas y ser seguras, además de formar toda una red integrada. Estos tres países (Alemania, Dinamarca, Holanda) tienen en común el tener ciclovías mayormente seguras y bien diseñadas (los mejores ejemplos se encuentran en Holanda). En el mundo angloparlante, en cambio, es muy común ver las llamadas "door-zone bike lanes", cuya traducción literal sería "ciclo-carriles en la zona de la puerta". El término se refiere a esto:

Bum, choque.
Fuente: Wikimedia

Las ciclovías suelen ser angostas y ubicarse entre el estacionamiento y la pista. No existen estadísticas extensas sobre los choques o muertes de ciclistas causados por la apertura de una puerta por parte de un conductor despistado, pero sucede y representa un gran peligro real y percibido, tanto por la posibilidad de golpearse contra la puerta, como por la posibilidad de ser empujado por esta hacia el tráfico de la izquierda. Como un ejemplo aislado, en Chicago esto puede representar entre 7% y 20% de los choques de ciclistas aproximadamente.

¿Una solución sencilla? Bueno, puede que ya lo hayan adivinado. Se puede invertir la posición del estacionamiento y del carril de bicicletas, de manera que el estacionamiento se ubique entre la pista y la ciclovía, en vez que la ciclovía se ubique entre el estacionamiento y la pista. Estos choques podrían ocurrir del lado derecho, pero se reduciría la frecuencia de estos incidentes (solo cuando haya pasajeros despistados que bajen por la derecha, y no solo un conductor que siempre bajará por la izquierda), y se reduciría su severidad (los ciclistas no serían empujados hacia el tráfico que los atropellaría, sino hacia la vereda). Va un ejemplo de Copenhague, con la ciclovía color negro entre el estacionamiento y la vereda:

Mayor seguridad.
Fuente: Google Earth
Ojo que, de ser posible (de haber espacio), siempre es mejor que haya un pequeño espacio entre el estacionamiento y la ciclovía, para permitir que los pasajeros abran sus puertas sin alcanzar a los ciclistas y bajen de forma segura, como en este ejemplo de Berlín:

Hay un pequeño espacio entre el estacionamiento y la ciclovía negra.
Fuente: Google Earth
Aprovechando el tema, para evitar conflictos con los pasajeros del transporte público subiendo o bajando en ciclovías, o buses entrando a ciclovías para dejar pasajeros en la vereda, lo ideal es que el paradero se ubique, tal como estos últimos estacionamientos, entre la ciclovía y la pista, de esta forma (nuevamente, en Berlín):

Los pasajeros tienen espacio para bajar del bus, y luego cruzar la ciclovía.
Fuente: Google Earth
Conveniencia
Pero una red de ciclovías no solo tiene que ser segura; también tiene que ser conveniente. Esto significa, por ejemplo, que una ciclovía no debería interrumpirse al llegar a un semáforo de tal manera que se obligue al ciclista a meterse al tráfico de una avenida o esperar tres luces verdes para rodear el cruce y llegar al otro lado de forma "legal". Este problema se ve en varios cruces de Lima, como por ejemplo el de las avenidas Pardo y Espinar, en Miraflores. La ciclovía (usada también por peatones) que corre al centro de Pardo se interrumpe en el cruce con la avenida Espinar, y continúa tras esta.

Miren al ciclista de turquesa que quiere cruzar para seguramente continuar por Pardo.
Fuente: Google Earth
Indudablemente, la interrupción de la ciclovía se da para evitar el peligro de atropello por vehículos que giran a la izquierda. Ahora, si se tuviera una fase del semáforo con una flecha roja para controlar bien los giros a la izquierda, podría aprovecharse ese tiempo para que los ciclistas sigan de frente sin que ningún vehículo gire a la izquierda en su camino. Pero claro, esto depende de que los conductores respeten el semáforo de giro, que seguramente no harán en un inicio.

Muchas ciclovías en Lima se han creado al centro de avenidas. Pero esto presenta un problema en cada cruce, como en Pardo y Espinar, pues los ciclistas estarían expuestos al tráfico en un espacio (y un tiempo) bastante amplio. Lo ideal es que las ciclovías se ubiquen siempre del lado derecho de las vías, como en las imágenes anteriores, siguiendo las mejores prácticas. Así solo habría conflictos en espacios cortos y tiempos breves con el tráfico que voltea a la derecha (una maniobra bastante lenta), o a la izquierda desde una distancia más lejana y visible, y con los garajes y salidas vehiculares. Naturalmente, se debe enfatizar la preferencia de los ciclistas siempre en estos cruces, por sobre el tráfico que gira o sale de bocacalles (ello requeriría bastantes campañas y 'enforcement' pero es posible). Adicionalmente, si las ciclovías están a los costados, acceder a ellas desde los locales contiguos es mucho más fácil que si están al centro de las avenidas.

También es muy importante considerar el ancho de las ciclovías. Lo mínimo admisible debería ser 1 metro de ancho en distancias muy cortas y, ya sea con un espacio de aislamiento del tráfico, o permitiendo pedalear en la pista con muy poco tráfico. Idealmente, una ciclovía debería tener 2 metros mínimo para permitir que los ciclistas se adelanten entre ellos. De no existir el espacio, se puede utilizar 1.5 metros (el ancho mínimo permitido en varias ubicaciones de Estados Unidos). En Holanda las hay de hasta más de 4 metros de ancho. Lamentablemente, en Lima no siempre se considera esto y a veces se asume que los ciclistas son unidimensionales o algo así:

Una ciclovía angosta por las Torres de Limatambo. Está también en la "zona de la puerta".
Fuente: Google Earth

Intersecciones ideales
Ahora, idealmente los ciclistas (con una ciclovía) deben tener su propio grupo de luces de semáforo, tal como los peatones. No basta solo con ubicar la ciclovía del lado derecho de la vía; debe procurarse que su posición maximice su visibilidad por parte de los automovilistas que van a girar, y que se provea suficiente espacio para aquellos que esperan para pasar, o que esperan para hacer un giro a la izquierda en dos etapas. En cuando a intersecciones, los holandeses la tienen más que clara, y son un ejemplo a seguir. El siguiente video de Youtube explica (en inglés y gráficamente) de la forma más clara posible cómo deben ser los cruces para maximizar la seguridad y conveniencia de los ciclistas, y cómo puede hacerse esto con el espacio existente:


La mayoría de las intersecciones grandes en Holanda funciona de esta manera. El diseño permite un giro libre a la derecha por parte de los ciclistas. En algunos casos, los semáforos funcionan de tal forma que el tráfico de bicicletas de todas las direcciones pasa al mismo tiempo mientras todo el tráfico vehicular se encuentra detenido.

Aplicabilidad en Lima
¡Claro que puede aplicarse en Lima! El espacio existe para hacer ciclovías, solo es cuestión de que sea rediseñado con imaginación y que se dé el gasto necesario. En primer lugar, sí, hay pocas áreas verdes en nuestra ciudad, pero las áreas verdes idealmente deben ubicarse en parques, incluso en las laderas de los cerros. Habiendo dicho esto, los jardines centrales en muchas avenidas son bastante anchos, y sirven más que todo para un propósito paisajístico. Estos jardines pueden angostarse unos metros (sin afectar a los árboles al centro, en lo posible, o trasplantándolos). Seguidamente, los carriles vehiculares pueden desplazarse hacia el centro en el espacio ganado, y también pueden angostarse unos cuantos centímetros sin afectar al tráfico vehicular, llegando a un ancho admisible y sin llegar a extremos angostos (Calle Choquehuanca, me refiero a ti).

Todo ese espacio ganado puede ser suficiente para colocar ciclovías de 1.5 a 2 metros de ancho a ambos costados de las avenidas, manteniendo el número de carriles de circulación vehicular, y dejando un espacio al centro para mantener los árboles y abrir carriles de giro en los cruces. Esto se aplica para muchas avenidas de Lima. La próxima vez que vean una avenida principal con un jardín central, visualicen si en ese espacio central podría entrar una ciclovía con espacio de sobra. Si es así, el espacio existe para colocar ciclovías de la forma explicada en el párrafo anterior.

Afuera de las ciclovías
Fuera de la red de ciclovías debe haber un gran número de calles, principalmente residenciales, con escaso tráfico que sea, sobre todo, tráfico de los residentes locales (y no tráfico que solo está de pasada, y que por lo tanto iría más rápido y sería más abundante). En Holanda esto puede verse desde el diseño de los vecindarios y nuevos suburbios, asegurándose que haya integración plena a través de ciclovías, pero vías vehiculares menos directas, o que solo lleven a las residencias y no sirvan para cortar camino. En Lima hacer esto es más complicado puesto que la ciudad ya está hecha, pero puede aprovecharse, por ejemplo, los pasajes peatonales, parques, y cortes en avenidas que solo permitan un cruce de ciclistas y peatones desde una calle hacia su continuación. Se debe permitir el uso de veredas a baja velocidad y con precaución.

Finalmente, en Holanda se permite que las calles de un solo sentido sirvan como vías de doble sentido para los ciclistas (manteniendo su derecha), ya sea con ciclovías a los costados o sin estas. Esto podría replicarse en Lima en las calles de un solo sentido y bajo (y lento) tránsito. Si la vía tiene dos carriles, el izquierdo puede servir de estacionamiento, y el derecho (más ancho) para que los vehículos circulen en una dirección, y las bicicletas en dos.

Conclusiones
Infraestructura bien diseñada no es todo lo que se necesita para incrementar el número de ciclistas. Sin embargo, es un aspecto esencial para ello. En Lima podría iniciarse una pequeña red de ciclovías en algunas avenidas principales como prueba, junto con estacionamientos de bicicletas y todas las campañas de promoción (y prevención de accidentes) que sean necesarias. Si se tiene éxito, se podría ampliar progresivamente al resto de la ciudad.

Dinamarca, Alemania y Holanda son tres ejemplos a seguir en lo que se refiere a infraestructura para bicicletas, particularmente este último país. En Internet hay abundante información (y videos) al respecto. Finalizo este post con un video de la hora pico en Utrecht.

jueves, 29 de agosto de 2013

Giros más complicados en puentes

En mi última entrada, expliqué las complicaciones del giro a la izquierda en la ciudad, y propuse ciertas soluciones. Esta entrada es una continuación a esta última, y es también un poco más compleja. No tiene conclusiones tan tajantes: mostraré una serie de alternativas de solución, y mencionaré las ventajas y problemas de cada una. Los gráficos con pasos ennumerados resumen bastante bien las soluciones planteadas. Todas tienen como objetivo un tránsito ordenado, donde la acción de voltear a la izquierda no cause tráfico innecesario.

Resumen de lo anterior
En la entrada anterior, la propuesta general era utilizar en intersecciones, siempre que sea posible, un giro del tipo "parabólico", con carriles de giro a la izquierda y semáforos para voltear. Estos tres elementos pueden permitir un flujo continuo e ininterrumpido de tráfico desde el inicio de un carril de giro hasta pasar la intersección a la nueva vía del lado izquierdo, como lo muestran las flechas rojas del siguiente gráfico:

Las líneas rojas representan filas de autos continuas e ininterrumpidas
Tal como había mencionado en el post anterior, lo esencial del giro del tipo "parabólico" radica en que las trayectorias de los giros desde direcciones opuestas no se cruzan, y por lo tanto eso permite tener fases de volteo en simultáneo para las dos direcciones, con tráfico que ha esperado en fila sin acumularse en el cruce; en cambio, en un giro del tipo "circular", las trayectorias se cruzan. Por lo tanto, una fase de volteo con esta condición no es muy útil pues no se daría con un flujo continuo desde los carriles de giro (si es que los hay) hasta pasar el cruce.

Auxilio
Lo nuevo
Hasta acá, todo esto es un resumen de lo anterior. ¿Dónde está lo nuevo? Pues, todo esto se aplica sin problemas para intersecciones que son relativamente cuadradas, pero no para, por ejemplo, puentes sobre la Vía Expresa donde el tráfico que gira debe necesariamente entrar primero al puente, y luego completar el giro tras pasar el puente (y tras cierta espera, usualmente); ello requiere otras soluciones.

Cruces como estos son alargados en una dirección, y en la práctica están formados por dos intersecciones en una (una a cada lado del puente). Para efectos de la explicación, llamaremos "puente" a esta sección central de los cruces con puentes de verdad, pero también a la sección central de los cruces que geométricamente son iguales vistos desde arriba y que no tienen un puente de verdad. Los puentes atraviesan una vía más ancha de lo normal (la llamaremos "vía ancha"); por su parte, la vía de la que el puente forma parte se denominará la "vía larga".

Para clarificar, a continuación viene un par de gráficos del puente de la Av. Benavides (vía larga) sobre la Panamericana Sur (vía ancha), y de la calle De Las Artes Norte (vía larga) cruzando San Borja Norte (vía ancha):

Benavides en cruce con vías laterales de la Panamericana
Fuente: Google Earth

De Las Artes Norte en cruce con San Borja Norte, con un "puente" que no es puente
Fuente: Google Earth
En estos dos cruces, qué duda cabe, el giro a la izquierda causa tráfico. No se puede realizar un giro del tipo "parabólico" debido a razones de geometría; uno debe conformarse con una especie de giro "circular" en que el tráfico tenga que esperar dentro del puente antes de completar la maniobra. Esto significa que el espacio en el puente puede llenarse de vehículos en espera para voltear, y se pueden formar nudos.

O, mejor dicho, sí puede haber giro parabólico, pero no puede realizarse sin una gran modificación radical y confusa del cruce, como en este ejemplo de Viena en que convirtieron al puente en una sola gran y monstruosa intersección que permite giros parabólicos desde las cuatro direcciones:

Brutal
Hacer eso en los dos ejemplos anteriores requeriría ampliar excesivamente la estructura del Puente Benavides, y arrasar con los jardines de San Borja Norte. Y está demás decir que si se hace un cruce confuso en nuestra ciudad, siempre habrá algún despistado que entre por donde no debe y bloquee a 20 autos o algo así. Por ende, ignoremos esta solución.

Desde la "vía larga"
Bueno, volviendo al tema, la perspectiva es ligeramente diferente si se viene desde la "vía larga" o desde la "vía ancha", así que iniciaremos con la primera. En una intersección normal (cuadrada, sin puente) se puede almacenar al tráfico que voltea en todo un carril de giro antes del cruce; eso puede ser, digamos, unos 15 autos que esperen en fila para girar en cada ciclo del semáforo.

Pero en un cruce con un puente, estos 15 autos normalmente tendrían que primero pasar de frente hacia el puente, y luego esperar (ser 'almacenados') en el mismo puente antes de lograr completar el giro. Y muchas veces, el largo del puente no es suficiente para que entren todos los (15) autos en una fila, y así se rebalsarían hacia atrás del puente, bloqueando parte del cruce. Además, está el tema de lograr que completen el giro todos los vehículos que esperen en el puente, en una sola fila, sin verse obligados a abrirse y tratar de pasar el semáforo como sea (problema planteado en el post anterior, y demasiado común en la ciudad).

Solución 1
Una solución sencilla, aplicada en algunos lugares de Lima (con cierto, limitado éxito) es, utilizando semáforos, permitir que primero ingrese al puente el tráfico de la "vía larga" (y que salga hacia adelante también), y luego, dar luz roja a aquellos que quieran ingresar al puente, para así permitir que volteen los que se encuentren esperando dentro del puente. Para ilustrar, un gráfico (las flechas verdes o rojas indican luz verde o luz roja para esos movimientos):

En el paso 2, gira todo el tráfico que ingresó al puente en el paso 1
Este esquema se aplica en el Puente Benavides. También se aplica en el cruce mostrado de San Borja, pero sin carriles para voltear en el "puente", y de manera errónea e invertida (primero se da el paso 2, y luego se da el paso 1 con tráfico que no podrá voltear y bloqueará todo).

El problema con esta solución es que, en el paso 1, puede que el número de autos que ingrese al puente queriendo voltear sea mayor a la cantidad que el puente pueda contener con su longitud; así, el tráfico se rebalsaría hacia atrás y se generaría un bloqueo. Si esto se da en ambas direcciones, pues efectivamente se impedirá que todo el tráfico que esté en el puente pueda girar. Esa situación es demasiado común en nuestra ciudad, e incluso se da en el mismo Puente Benavides, como se muestra en el siguiente video:

Sí, hablo muy rápido.

Una posible solución es tener ciclos de semáforo más cortos, para que en el paso 1 entren menos autos. Pero, idealmente, debería hacerse uso de sensores que detecten si los carriles de giro del puente están llenos y a punto de rebalsarse (durante el paso 1), para que ahí el semáforo cambie al paso 2 y se evite un posible nudo. También, naturalmente, se debería tener carriles exclusivos de giro en los puentes, bien señalizados, para que aquellos que deseen seguir de frente no hagan 'bulto' ahí y saturen el espacio demasiado rápido.

Ahora, ¿cuál es la desventaja de esto? Pues, podría suceder que el carril de giro del puente se llene anormalmente rápido; ello activaría el sensor para pasar del paso 1 al paso 2. ¿El problema? El cambio de luz del semáforo anormalmente rápido afectaría también a todos los conductores que aún no hayan ingresado al puente y que deseen seguir hacia adelante, dejándoles muy poco tiempo para pasar.

Solución 2
Una solución alternativa en el caso de puentes demasiado cortos podría ser almacenar todo el tráfico de giro en carriles antes del puente, de manera que en cada semáforo pueda girar bastante más tráfico del que podría esperar en el puente con la Solución 1. Ya he mencionado cómo no se podría tener un giro simultáneo y continuo desde las dos direcciones por la naturaleza "circular" del giro. Pero podría permitirse en una dirección por turno, de la manera ilustrada en el siguiente gráfico (las flechas más angostas al costado de las flechas anchas representan semáforos para esos carriles de giro específicos):

Tres pasos. Creo que se explica solo.
¿Y por qué en el paso 2 no se permitiría que entre a esperar al "puente" el tráfico de los carriles de giro a la izquierda? Pues, porque se acumularía dentro del "puente" y podría causar bloqueos e impedir el paso 3. Ahora, el problema es que esto difícilmente funcionaría. Este esquema podría funcionar bien en algún lugar donde las normas se respeten cabalmente. Pero creo que damos por sentado que en Lima, durante el paso 2, pocos esperarían en el carril de giro evitando entrar al "puente", porque no hay forma clara de señalizar el uso de un semáforo que sirva solo para el carril izquierdo sin un giro inmediato; aparte, otros adelantarían por la derecha y ocuparían el espacio de giro dentro del "puente", motivando que los primeros no respeten su semáforo en primer lugar. La razón crucial es que del carril de giro antes del puente, se seguiría de frente a otro carril de giro en el puente (su continuación); al no ser perfectamente continuo, puede interpretarse como separado y adelantable; es bastante ambiguo y no hay forma clara de señalizarlo. La flecha azul muestra claramente este adelantamiento:

Sapito.

Una solución más acorde a la realidad limeña sería tener solo los pasos 1 y 3, evitando el 2. Pero, nuevamente, si el volumen de tráfico que voltea es bajo en comparación al que sigue de frente, esto termina perjudicando a los que siguen de frente, al darles menos tiempo en proporción al tiempo de ciclo del semáforo. También podría ponerse un exceso de señales (y cámaras activadas por sensores) que indiquen (enfaticen excesivamente) una prohibición de cambiar de carril desde antes del puente hasta pasarlo. Pero esto tampoco es garantía de nada.

Desde la "vía ancha"
En mi post anterior, coloqué una imagen satelital del Puente Córpac que mostraba lo que puede ocurrir cuando se gira a la izquierda desde la "vía ancha" hacia el "puente" en horas de bastante tráfico.

Un nudo espantoso
Fuente: Google Earth
Solución 3
Nuevamente, debería considerarse el uso de sensores en el puente que indiquen el momento en que este se encuentre totalmente lleno y, en ese momento, dar un cambio en el semáforo para evitar que se siga girando hacia el puente. De preferencia deberían utilizarse carriles exclusivos de volteo con su propio semáforo, para que aún se permita seguir de frente.

Cuando los sensores detectan el puente lleno, se pasa al paso 2.

El problema del "sapito" mostrado en la última solución no debería ser gran problema aquí, pues se tendría un carril de giro para doblar inmediatamente a la izquierda e ingresar al puente, sin las ambigüedades de la solución anterior.

Solución 4
Ahora, si el largo del puente es muy corto, no podría girar mucho tráfico por semáforo con la Solución 3, pues solo voltearía la pequeña cantidad que pueda almacenar el puente como máximo. Por lo tanto, se puede dar algo similar a la Solución 2, pero desde la "vía ancha". Nuevamente, se debe utilizar carriles de volteo para que puedan tener fases de semáforo independientes del tráfico que sigue hacia adelante.

Tres pasos. Nuevamente, nadie debe girar en el paso 2.

En esta solución, alternativamente podría evitarse el paso 2. Esta alternativa ya se da en algunos lugares, como el puente de Ricardo Palma sobre la Vía Expresa, en Miraflores, aunque sin carriles exclusivos de giro. Como otra alternativa, en el paso 2 podría permitirse el giro hacia el puente hasta que los sensores indiquen que el espacio se ha llenado, como en la Solución 3.

Volvamos a la Solución 4 original. Como nota particular, en las avenidas San Borja Norte y San Borja Sur, hay una ciclovía al medio, que se interrumpe en sus cruces con la Av. Aviación (cruces donde Aviación forma el "puente"), probablemente por razones de seguridad, por el conflicto que habría entre los ciclistas y los vehículos que giran hacia el "puente". Si se implementara ya sea la Solución 3 o la Solución 4, en el paso 2 podría permitirse que los ciclistas continúen de frente sin problemas pues no habría tráfico volteando que pudiese representar un peligro.

Una vaina loca
Finalmente, hace un tiempo había ideado una propuesta para forzar un giro parabólico para el tráfico que provenga desde la "vía larga". Consiste en tener carriles de giro desde antes del puente, que pasen a carriles de giro dentro del puente que se encuentren en posición invertida. Sin embargo, al igual que con la Solución 2 y el puente de Viena mostrado al inicio, probablemente no funcionaría en Lima con sus conductores, pues cualquier equivocación de algún conductor podría trabar todo el funcionamiento del cruce. La imagen está hecha en Paint, y se muestra en rojo las trayectorias que se tomarían para voltear a la izquierda:

Un giro parabólico algo confuso.

Esta solución probablemente no sea adecuada, ya que rompe con los esquemas de cualquier conductor limeño, y la infraestructura vial en general debería ser predecible, sencilla, y fácil de utilizar. Esta propuesta no es predecible, y basta con que alguien voltee desde el lugar equivocado para que se bloquee alguna porción de este 'sistema' y se trabe todo.

Conclusiones
Hemos visto distintas alternativas de solución para el tráfico que voltea en los puentes e intersecciones similares. Hoy en día, se aplican algunas de estas, ya sea parcial o totalmente, con cierto éxito en algunos casos, y sin mucho éxito en otros. Uno de los factores que debería considerarse es el uso de sensores para determinar qué tanto espacio existe en el puente, de manera tal que los sistemas de semáforos reaccionen a esta información y eviten la formación de nudos y obstrucciones innecesarias en el tráfico.

viernes, 26 de julio de 2013

El giro a la izquierda

En nuestra ciudad, este aspecto es una causa crítica del congestionamiento tanto en horas pico como fuera de pico. Hay dos razones para que esto sea así: infraestructura y hábitos de manejo. Pero cabe resaltar que estos hábitos de manejo se dan en gran parte como consecuencia de la infraestructura inadecuada (carriles, semáforos, señalización) que siempre ha existido en Lima; si queremos cambiar lo segundo, hay que cambiar lo primero antes.

Hace unos meses se dio el "reordenamiento de la Javier Prado" en San Isidro que, en resumidas cuentas, ha consistido en prohibir los giros a la izquierda en varias intersecciones. En cuanto a facilitar la fluidez de la avenida Javier Prado, esta acción puede considerarse exitosa, aunque haya generado consecuencias negativas en los vecindarios alrededor. Creo que está demás explicar por qué ha mejorado la circulación: los autos que volteaban a la izquierda impedían el paso de los que venían detrás de ellos (tal como ocurre en toda la ciudad); ahora que está prohibido, siguen de frente y no obstruyen el paso en los cruces.

Mitos y realidades
¿Significa esto que debe prohibirse siempre el giro a la izquierda? No, en absoluto. En la prensa peruana siempre hay ejemplos de frases o conceptos repetidos una y otra vez hasta el hartazgo, que finalmente no son más que mitos. Uno de ellos es que "en los países desarrollados/con tráfico ordenado, el giro a la izquierda en vías de doble sentido siempre está prohibido". Bueno, como podrá comprobar cualquier persona que ingrese a Google Maps y vea ciudades del exterior, esto es falso. Se pueden dar prohibiciones, de ser necesario o conveniente, pero ello dista mucho de ser una regla absoluta.

Mito descartado

Entonces, ¿cuál es la realidad? Lo que es cierto, concretamente, es que el giro a la izquierda en el mundo desarrollado se encuentra bien ordenado, reglamentado e implementado, tanto en aspectos de infraestructura como en los hábitos de los conductores, de manera que casi nunca impida el paso ni genere tráfico innecesario.

¿Cómo? Con carriles para voltear en todas partes. Básicamente, se separa al tránsito que voltea en un carril de giro, y muchas veces cuenta con su propio semáforo. Además, los conductores respetan las direcciones que indican las flechas de los carriles: nadie dobla a la izquierda desde otro carril que no lo permita, y todos hacen una cola para pasar uno a uno. Por ende, no se bloquea el paso a nadie que siga de frente y se evita congestión innecesaria. Los carriles de giro también son suficientemente largos como para 'almacenar' bastantes vehículos (que esperan en cola para voltear) y que estos no se 'rebalsen' hacia afuera; y la señalización es bastante clara y anticipada.

Un cruce ordenado, con semáforos y carriles separados y bien señalizados.
Fuente: Google Earth
¿Cómo se diferencia de Lima? Pues, aquí la existencia de carriles de volteo es más la excepción que la norma, y cuando existen no se respeta su uso (porque lo normal es que el que quiere girar y no entra al cruce como sea y donde sea antes que cambie el semáforo, no pasa). También, pueden estar mal diseñados (pueden ser demasiado cortos), o tener deficiente o nula señalización. Entonces no es de extrañar que se genere tráfico.

Acá, lo usual es que un mismo carril sirva para voltear y para seguir de frente; lo usual es que no haya un semáforo exclusivo para voltear; lo usual es que se voltee en forma "circular" y no "parabólica" y el tráfico se enrede a sí mismo en nudos.

El Puente Córpac. ¿Ahora quién podrá salvarnos?
Fuente: Google Earth

Dos formas de voltear
Un momento, ¿qué? ¿Circular y parabólica? Bueno, su humilde escritor jamás ha podido encontrar nombres para dos clases de giro a la izquierda que pronto mostraré, así que me he tomado la libertad de ponerle esos seudónimos (si alguien lee esto y sabe los nombres, favor pasarme el dato :) ). Para explicar, un par de imágenes:

Giro "circular"
Alrededor del centro del cruce

Giro "parabólico"
Tangencial al centro del cruce

Espero que con esos gráficos quede claro a qué me refiero con esos dos términos, pues resulta importante para explicar el problema en la ciudad. La mayoría de los giros en Lima son circulares, haya o no una isla al centro del cruce, y estos usualmente se dan desde un carril que también sirve para seguir de frente. Estos giros son adecuados para cruces con poco tránsito, cruces sin semáforo, o intersecciones bastante grandes con bastante espacio (como óvalos).

El problema con estos "giros circulares" se da en cruces normales con mayor tráfico, por la siguiente razón (bastante conocida y vivida por todos nosotros): hay poco espacio en el cruce para que todos los vehículos que voltean entren y esperen sin obstruir a los demás autos que vienen detrás. Y una vez que comienza la obstrucción, ya no hay espacio para que todos puedan entrar desde el carril izquierdo; entonces los conductores nos vemos obligados a abrirnos a la derecha y doblar desde cualquier lado y ocupar cualquier punto en el cruce para esperar ahí. De lo contrario, no pasaremos en ese semáforo. Eventualmente, puede formarse un "nudo" (como en la imagen anterior del Puente Córpac) en donde todos pierden.

Soluciones
Estos problemas no existirían si no se tuviera que esperar dentro del cruce para poder pasar, pero esta es una condición necesaria del "giro circular". Por ende, se necesitan más "giros parabólicos" (con sus carriles de volteo). Junto con esto, se debe garantizar a cada conductor que tendrá oportunidad de pasar el semáforo manteniéndose en una sola fila, y sin tener que meterse al cruce como sea u obstruir el paso de los demás. ¿Cómo? Les presento al conocido semáforo de giro.

Bastante más común en Canadá que en Lima
Fuente: wheels.ca
La imagen muestra un semáforo de giro completo (con flecha amarilla y roja), pero alternativamente podría usarse solo un semáforo regular con una flecha verde. Como sabemos, la flecha verde permite pasar libremente al tráfico que haya esperado en un carril de para doblar. Incluso, en muchas ubicaciones de Estados Unidos se utilizan sensores para detectar y contar a los vehículos que estén esperando ahí; en base a esto, aparece (o no) la flecha por el tiempo necesario. Así, se garantiza a los conductores que tendrán una porción de tiempo para doblar libremente y que no tendrán que meterse como sea.

Detalles y problemas para la solución
Creo que resulta claro que no se puede colocar un semáforo de volteo teniendo giros "circulares" en una intersección (para ambos sentidos a la vez), pues si así fuera los vehículos de ambas direcciones se bloquearían entre sí. Para tener un semáforo de giro, este tiene que ser "parabólico", de manera que se vire de ambas direcciones libremente sin que los dos caminos se crucen.

De igual manera, si es que no hay un carril exclusivo para doblar, en un semáforo no se debería tener una luz roja mezclada con una flecha verde, o una flecha roja mezclada con una luz verde. ¿Por qué? En un carril compartido (para girar y seguir de frente), en teoría alguien que quiera girar estando en flecha roja y luz verde bloquearía a todos los que quieran seguir de frente; asimismo, alguien que quiera seguir de frente con luz roja y flecha verde bloquearía a todos los que quieran voltear.

Lamentablemente, en Lima no se entiende eso, al menos no a nivel municipal. Antes que se "reordenara" la Javier Prado, en el cruce de esta avenida con Paseo Parodi habían semáforos para girar, pero escasez de carriles de volteo y una isla central que obligaba a realizar giros "circulares". A pocas cuadras, en el cruce con Las Palmeras, había un semáforo completo para girar, pero sin carriles para ello (naturalmente, en ambos cruces nadie se movía en flecha verde, y todos ignoraban la flecha roja para no obstruir a los demás). Como estos, existen varios casos que lo único que hacen es convertir el semáforo de volteo en una decoración inservible que es ignorada casi universalmente y que, por lo tanto, no cumple su propósito en los lugares en que sí está bien implementado.

También, los conductores limeños estamos muy acostumbrados a voltear de forma "circular"; tanto así, que incluso muchos voltean de esa manera en los cruces que están bien diseñados para voltear de forma "parabólica" (impidiendo este funcionamiento). Parte de la solución estaría en aumentar el número de intersecciones que funcionen de esta última forma para que se haga costumbre; pero estas tienen que estar bien diseñadas y señalizadas. Los ejemplos de mal diseño mencionados en el párrafo anterior, como varios más, finalmente son pasos hacia atrás en lo que respecta a ordenar el tránsito en la ciudad.

Conclusión
Entonces, para resumir (con estas sugerencias particularmente para los señores de la Municipalidad), ¿cómo mejorar el giro a la izquierda en nuestra ciudad?
1. Carriles de giro bien diseñados y señalizados (existe espacio de sobra para ello en las avenidas limeñas)
2. Fases de volteo en los semáforos que permitan pasar al tráfico que espere en su carril
3. Priorizar la maniobra del tipo "parabólica" donde sea apropiado
4. No cometer errores ridículos como poner semáforos de giro sin carriles de giro, o tener carriles "sorpresa" de circulación que súbitamente y sin señalización previa resultan ser solo para doblar
5. Prohibición para voltear si no hay espacio para colocar un carril para esto en vías de alto tráfico (con ruta alterna claramente señalizada)
6. Inversión en harto "enforcement" y hartas campañas mediáticas

Todo esto es aplicable, claro, para cruces que son más o menos cuadrados; si son alargados en una dirección (como en puentes sobre la Vía Expresa), esa es otra historia, que plasmaré pronto. Hasta la próxima.

miércoles, 26 de junio de 2013

"Turururu" suena la sirena

Hace poco ha estado circulando un video que muestra las actitudes de los conductores alemanes durante una emergencia. En este caso, se trata de un accidente que, presuntamente, obligó a restringir la circulación en una autopista. Para esas situaciones, las normas resultan claras para los conductores: deben abrirse a los costados de la autopista para dejar el paso libre al centro y permitir la llegada de los vehículos de emergencia. Los conductores que vengan detrás, al ver a los de adelante detenidos de tal manera, hacen lo mismo. Esto se da, por cierto, en cualquier situación en que aparezca una ambulancia: los conductores se abren a los costados para dejar libre el centro, y además se detienen para permitir que la ambulancia (o cualquier vehículo que quiera salir de su camino) los adelante y se acomode más adelante con facilidad. El video es el siguiente:



Hace unos meses, un grupo de pescadores bloqueó la Panamericana Sur a la altura de Pucusana, impidiendo el paso de los vehículos (de la misma forma que un accidente como el del video lo haría). Puede decirse que esto fue una 'emergencia' a ser atendida por los portatropas de la policía antimotines. He aquí la reacción de los conductores:

Hasta el carril de emergencia está ocupado. ¿Por dónde pasan los policías? ¿En contra?
Fuente: La República

De lujo.
Fuente: Perú.com
Es comprensible la desesperación de todos los presentes por llegar a sus destinos. Pero también es una muestra clara de que hace falta mucha concientización y reglas claras al respecto. Un poco de publicidad pagada por el Estado para fomentar un accionar colectivo como el visto en el video de Alemania no estaría de más. A inicios de junio, Publimetro informaba sobre una iniciativa de Essalud al respecto. En Google, al buscar la campaña, solo se encuentra una página relevante, bastante breve. Esta contiene, además, un gráfico interesante:



Bastante directo e ilustrativo.
Fuente: Essalud
Bueno pues, Essalud propone que apliquemos el mismo método que los alemanes al aproximarse una ambulancia. ¿Alguien sabe algo sobre esta campaña, o ha visto, escuchado o leído algún tipo de publicidad al respecto? Personalmente, aparte del Publimetro de ese día, no me enteré de nada más, y hasta hace unos minutos no sabía que en Perú también se proponía que ceder el paso a la ambulancia implique detenerse a ambos costados dejando libre el centro. El Reglamento solo indica que "el conductor deberá ubicar el vehículo que conduce en el carril derecho de la vía de ser posible y seguro y detener o disminuir la marcha". Modificar conductas como en este caso no debe ser muy complicado con publicidad adecuada, clara y abundante, junto con sanciones reales. Soñar no cuesta nada. Para concluir, dejo un video de cómo le abren el paso a una ambulancia en una avenida congestionada, en Polonia:

sábado, 15 de junio de 2013

El estilo combi

Ya conocemos la calamidad que es el transporte público de nuestra ciudad (peligroso, sucio, incomodísimo en hora pico, etc). Podemos buscar muchos culpables de su mal funcionamiento, desde el sistema educativo y falta de valores, hasta la antigüedad y tamaño de las unidades. Sin embargo, hay un factor primordial que influencia muchos comportamientos en este 'sistema': el sucio dinero. Más que el mismo dinero, lo importante es la forma en que este se obtiene y maneja, conocida (creo yo) por muchos: conductores y cobradores ganan por cada pasajero que llevan, y con eso obtienen sus ingresos y pagan todos sus costos (combustible, alquiler de vehículo, alquiler de ruta...). Asimismo, sin importar las denominaciones de empresas (cascarón) o líneas, en la práctica cada vehículo actúa como una empresa totalmente independiente de cualquier otro vehículo, y por ende compite con los demás por pasajeros.

Si las concesiones de ruta se otorgasen a empresas formales, con sus conductores y cobradores ganando sueldos fijos en lugar de ganar por pasajero, mucho cambiaría (en particular si cada ruta es monopólica, así no habría competencia entre empresas de una misma ruta, pero podría haber competencia entre distintas rutas con orígenes y destinos similares). ¿Qué actitudes podrían desaparecer con cambios como este?

El 'correteo'
Esto no necesita gran explicación. Hay pasajeros más abajo en la ruta, y subir a cada uno de ellos es como atrapar una monedita de oro.
Ejemplo gráfico
Fuente: MMGN
Pero al costado, aparece otra unidad de "Los Tigres de la 524", ávida por agarrar esas mismas moneditas. Las reglas del juego son sencillas: el primero en llegar, gana (un pasajero más). Por lo demás, se debe procurar no chocar ni atropellar a nadie (en lo posible). ¡Que comience el juego!

¿Cómo desaparecería? Pues es sencillo. Con sueldos fijos, las monedas estarían garantizadas: Si una unidad no recoge un pasajero, la siguiente unidad de la misma empresa lo hará; los ingresos irán no para cada unidad, sino para la empresa, que luego los repartirá en salarios a sus choferes y demás costos.

La tortuga / La escoba
Esta es la situación contraria. Un micro se encuentra solitario, fuera de hora pico, y con espacio de sobra al fondo. Entonces, disminuye la velocidad al mínimo posible, mientras el cobrador comienza a barrer con la mirada las veredas de las cuadras por venir, invitando a subir a cualquier cosa que se mueva ante la creciente impaciencia de los pasajeros.

¡Pasajero a la vista!
Fuente: SR
¿Cómo desaparecería? Recogiendo a estos pasajeros dispersos solo en paraderos. Si no ha llegado nadie al paradero aún, llegarán para cuando pase la siguiente unidad, y tendrán que esperar ahí. Pero en el sistema actual, hay que atraparlos a todos (mismo Pokemon), sin importar donde estén. De lo contrario, se los lleva el Gary Oak que venga detrás.

El llenador
"¡Todo Javier Prado, La Marina, Faucett! (repetir indefinidamente)". Esto se ve en los paraderos principales y más grandes, donde hay ¡un cúmulo de moneditas! Solo que no siempre están ahí; a veces, recién están llegando. ¡Pero llegarán! Y así, haciendo caso omiso a las protestas de los pasajeros, el chofer se planta durante diez minutos a la salida del paradero (bloqueándolo, por supuesto; si otro micro sale antes, es competencia para más adelante) mientras llena su unidad. Y como es la que está adelante de todos los demás, saldrá antes y es también la que los pasajeros verán primero (y más cerca); por ende los pasajeros preferirán subirse ahí. Atrás, se forma una cola que se rebalsa hacia afuera del paradero. Por lo tanto, los micros evitan ingresar y recogen pasajeros antes del paradero (obstruyendo la autopista Panamericana por ejemplo), o después del paradero. Esta actitud está relacionada con la siguiente:

El sapito
¡Todos quieren estar adelante! Nadie quiere hacer cola (ni estar atrás de la cola), pues los demás no lo harán, y se saltarán algunas posiciones hacia adelante, así implique atraversarse tres carriles de tráfico para lograrlo. El que está adelante, agarra más pasajeros y tiene el control sobre los de atrás (al no dejarlos pasar).  ¿El resultado?
Un ejemplo leve
Fuente: Imageshack
¿Cómo desaparecerían estas últimas dos? Nuevamente, en ese mundo alterno, el pasajero que no suba a una unidad, sería recogido por la que venga atrás, y todos los choferes y cobradores tendrían sus salarios sin importar esto. Ningún chofer tendría que esperar a llenar su micro: podría detenerse unos segundos, recoger a quienes estén ahí, y avanzar; ergo, nadie tendría que atravesarse para ser el primero de la fila, pues su turno para recoger llegará rápido.

Está demás explicar en detalle lo peligroso que puede resultar el 'correteo', y las pérdidas en tiempo que las otras actitudes mencionadas causan a los pasajeros de los micros, y a los conductores que vienen detrás. Un poco de formalidad como la sugerida al inicio podría hacer una gran diferencia, y facilitaría cambios de actitud de los partícipes del sistema. La Municipalidad ha planteado lograr una situación similar con su 'reforma del transporte'. Más allá de cualquier juicio de valor sobre la gestión municipal, esperemos que esto logre implementarse y dé los frutos esperados.

jueves, 13 de junio de 2013

Más redondeos

Como continuación al post anterior acerca de los óvalos y la forma de sus carriles, quisiera mencionar un tema relacionado: los mini-óvalos.

Algo así
Hasta donde conozco y recuerdo, no existe ningún "mini-óvalo" en Lima (ojo: no es lo mismo que un cul-de-sac al final de una calle, aunque puedan tener dimensiones similares). Estos se ubican usualmente en cruces de dos calles (por su tránsito más bajo que en una avenida) y solo tienen un carril alrededor de una pequeña isla central; son cruces pequeños pero suficientemente amplios como para permitir giros de 360 grados de cualquier automóvil (y normalmente tienen una isla central de baja altura para que un camión le pueda pasar encima incómodamente si no la puede rodear). La regla es sencilla: preferencia de paso para el que está en el óvalo. Se espera o se pasa de acuerdo a ello.

¿Ventajas? Pues, podrían evitarse los molestos rompemuelles o camellones para reducir velocidades; al existir una isla central que imposibilita un camino recto (y veloz), los conductores necesariamente tienen que bajar la velocidad para desviarse en un ángulo hacia la derecha al llegar al cruce, sin la molestia de tanto rebote, y luego rodear el mini-óvalo hasta su salida, en una sola fila (pues solo hay un carril).

A ver, ¿quién puede rodear esto a más de 50km/h? - Berkeley, CA

¿Otra ventaja? No hay que mirar para ambos lados para entrar al óvalo (particularmente ventajoso cuando hay baja visibilidad), solo a la izquierda, pues normalmente ninguna vía tiene preferencia; la preferencia la tiene quien esté dentro del óvalo. En esta ciudad, en que para el que tiene el rompemuelles y acelera el que tiene el Pare, mientras más sencillo mejor. Así también se reducen los accidentes, y los tiempos de espera excesivos para la vía que no tenga prioridad de paso originalmente.

¿Desventajas? En Lima, los cruces de calle suficientemente amplios como para ubicar un mini-óvalo son pocos. Además, tienen que ser adecuados para ello (cierto nivel de tráfico, y de giros). En Miraflores existen muchos cruces de calles de un tamaño adecuado, pero como son calles de un solo sentido, no es aplicable.

Un ejemplo perfecto se ubica atrás de la Universidad de Lima, en el cruce de las calles Osa Mayor y Orión: un cruce amplio donde se podría colocar una isla central y girar en círculos sin problema, con tráfico moderado en la calle preferencial que puede llegar a velocidades medianamente elevadas, y casi nula visibilidad para la calle que la cruza.

Esta esquina
No es buena idea mezclar pobre visibilidad con tráfico veloz, naturalmente. Se podría colocar rompemuelles pero, ¿para qué tanto molesto rebote cuando se puede tener unas vueltas cerradas pero fluidas?

¿Otra desventaja? Se critica que algunos podrían manejar de frente, sobre las islas centrales, sin parar, particularmente en Inglaterra donde pueden ser muy bajas o solo círculos pintados. Por ello, es importante que su altura sea suficiente como para disuadir a algunos de hacer esto (o que sea intransitable, pero esto complica a los camiones). También, el ancho de la isla debe ser tal que se requiera girar en un ángulo cerrado para evitarla, y reducir la velocidad para esto.
Un mini-óvalo inútil. En Inglaterra les manejan encima; ¿en Lima?

En donde es aplicable, un mini-óvalo bien diseñado puede hacer un cruce más seguro y más fluido, evitando paradas innecesarias, y moderando velocidades sin necesidad de utilizar rompemuelles de tamaños cada vez más masivos.

viernes, 7 de junio de 2013

Redondeando la idea: cómo mejorar los óvalos de Lima

Los óvalos pueden encontrarse en muchos puntos de nuestra ciudad. Los hay tranquilos, caóticos, apacibles, desordenados. Algunos, como el Óvalo Higuereta, pueden ser la pesadilla de conductores novatos, o de extranjeros no acostumbrados a manejar por nuestras rotondas, pero que no tienen problema utilizando las de sus países de origen. ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué tanto desorden aquí?

Es sencillo, podría decirse. Como podrá observar cualquier conductor limeño, hay muchos conflictos entre vehículos. Están aquellos que desean entrar a un óvalo, metiendo el carro a los que circulan en este; están los que desean salir, que meten carro a los que siguen circulando; o vice versa. En teoría, según el reglamento, "tiene prioridad de paso el vehículo que circula por [este] respecto al que intenta ingresar" pero claro, eso es solo en teoría; más acorde a la realidad es el simple "pasa el que mete carro". Y de la manera en que funcionan nuestras rotondas, esto es necesario.

En un mundo ideal, al querer salir uno de un óvalo, todos a la derecha deberían salir con uno simultáneamente, para no chocar con los que siguen girando que puedan estar del lado derecho; aquellos, a su vez, deberían mantenerse a su izquierda, seguir girando, y salir en grupito a la avenida de su elección de la misma manera. El resultado completo sería semejante a una espiral: trayectorias desde el centro hacia afuera. A veces puede observarse una aproximación a este comportamiento sincronizado, con las ocasionales ovejas negras de la derecha que quieren ir a la izquierda, o vice versa, cuando la presión grupal del conjunto va en dirección opuesta. Por supuesto, esto empeora cuando se mezcla con el tráfico que entra de otras avenidas, y no hay semáforo que regule turnos, como en el siguiente video (tendrán que disculparme por las vigas que decidieron atravesarse en mi toma al más vil estilo microbusero).



Con este video se puede argumentar que, sí, lo mejor es tener semáforos bien coordinados en los óvalos con grandes volúmenes de tráfico. (Que en aquel óvalo debería existir un by-pass o un túnel, bueno, probablemente sí, pero eso es tema aparte.) En efecto, en otros países como Inglaterra, o Estados Unidos, suele verse semáforos en las grandes rotondas. Pero el punto principal sobre el cual quiero llamar la atención no es el uso de semáforos, sino la forma de los carriles. Acá en Lima vemos que al centro hay una isla circular (usualmente con plantas, alguna estatua, y caminos por los que uno podría pasear tras esquivar a la muerte al tratar de llegar). Alrededor de esta, están los carriles, todos circulares; cada uno es un círculo concéntrico perfecto (cada uno dentro de otro(s)). Uno podría mantener el timón en cierta posición, quedarse dormido con el pie en el acelerador, y dar vueltas eternamente sobre el mismo camino sin salir nunca de un carril. Como ejemplo, el Óvalo Higuereta:

Círculos dentro de círculos... circuloception!

"Sí, eso ya sabía, ¿cuál es la novedad?" Paciencia, paciencia. Por supuesto, estos carriles circulares solo sirven para guiar a aquellos que circulan (heh) alrededor; a la hora de ingresar o tomar una salida, son irrelevantes; lo único relevante es atravesarse en estos y ver qué es lo que haga el grupo alrededor, la agresividad de los que están en 'curso de colisión', y qué tan caña sea uno.

Es aquí donde resulta curioso ver cómo funcionan muchos óvalos en otras partes del mundo. Esencialmente, es casi de la misma manera, pero en vez de estar atento al grupo alrededor para ver si uno tendrá que seguir la corriente o pelearse para llegar a donde quiere, uno solo tiene que escoger el carril adecuado, y seguir 'de frente' por este con la seguridad de que desembocará en el lugar a donde uno quiere ir. ¿Cómo? Veamos unos ejemplos. En primer lugar, van dos rotondas de Utrecht, en Holanda:



Puede ser difícil de notar, pero sigan con cuidado las líneas punteadas, y observen cómo se dirigen hacia una u otra vía, en relación a las flechas pintadas (definitivamente debe ser más sencillo de hacer desde el asiento del conductor). Para simplificarlo, veamos como ejemplo qué líneas debe tener en cuenta un conductor que va de norte a sur (en rojo), o de este a oeste (en azul) para guiarse:

De fácil visualización. Si se va a la izquierda, se toman en cuenta las otras líneas, por supuesto.
Se puede notar cómo los carriles ingresan y abandonan el óvalo, cómo se sobreponen, bifurcan y cruzan, para guiar los distintos flujos vehiculares desde diferentes direcciones, tal que se muevan de manera totalmente fluida y sin que existan conflictos (o 'cursos de colisión'). No hay círculos constantes donde dar vueltas eternas y nadie tiene que atravesarse a otro para ingresar o salir. Naturalmente, se utilizan semáforos (observen las líneas de parada) para que esto funcione y no haya caos.

"¡Pero en Lima no serviría; todos irían para cualquier lado desde cualquier lugar!" Bueno, esto no tiene por qué ser así si a la mayoría le resulta más conveniente solo seguir un camino trazado, con señalización adecuada y buen 'enforcement' por policías (o lo que está de moda: inspectores municipales). Más adelante veremos una solución más sencilla. Por ahora, observemos unos ejemplos más, fuera de Holanda, en que también se juega con los carriles.

A continuación, van dos ejemplos de Australia (las imágenes han sido invertidas para verse como si se manejara del lado derecho, para evitar confusiones):

Un ejemplo de Canberra, con los carriles saliendo como en una espiral

Un ejemplo de Melbourne (que puede servir de inspiración para arreglar el caótico óvalo de Arriola)

Finalmente, tenemos uno de Washington DC, el más parecido a nuestros óvalos de los mostrados:

Los carriles derechos salen como una espiral, pero también ingresan
En estos últimos ejemplos, los carriles no se entrecruzan tan visiblemente como en las imágenes de Utrecht (pues no hay rayas guiando a los vehículos que ingresan), pero sí hay flechas indicando la dirección a tomarse. Igualmente, se ve que los carriles salen o guían hacia las vías en vez de permanecer dando vueltas (la única excepción es el carril interno del ejemplo de Washington).

En los casos mostrados, salvando las diferencias, los conductores simplemente tienen que ubicarse en los carriles adecuados antes de ingresar (o al ingresar) a una rotonda, y estos deberían guiar a los distintos grupos de vehículos a sus respectivas salidas. Si esto se respeta y, además de esto, se tienen semáforos cuando hay alto tránsito, o se respeta la preferencia al ingresar en ubicaciones con bajo tránsito, los conflictos desaparecen: nadie tiene que atravesarse ni cerrar a nadie para salir a una vía o para seguir circulando hasta otra salida, ni para ingresar. Y si alguna 'oveja negra' se atraviesa, su falta es obvia: es más sencillo notarlo (y multarlo) como una excepción en un ambiente ordenado que en una situación caótica.

Pero, ¿hay alguna manera sencilla de lograr que se cumpla con el uso de un óvalo rediseñado bajo estos estándares, sin que algunos payasos den la contra? Nuevamente, los holandeses nos proporcionan inspiración:


Se puede colocar pequeños sardineles, o tal vez, 'rompemuelles lineales' que no impidan el paso pero que sean suficientemente empinados como para golpear carrocerías al pasar por ellos. Esto no debería ser utilizado en exceso. Más adecuado sería ubicarlos, por ejemplo, para separar los espacios en que solo se debe seguir hacia adelante, de aquellos donde solo se debe voltear (para evitar que el tráfico que gira se acumule en otras partes del óvalo y bloquee a los que siguen de frente). Ciertamente, hacer eso es preferible a adoptar soluciones más radicales, como esta:
Óvalo Monitor, con un corte posmoderno para voltear a la izquierda o producir choques de película
Fuente: La República
Felicito a los técnicos municipales por arriesgarse a implementar soluciones creativas (sin sarcasmos), pero esta me parece inadecuada. Una línea recta es el camino más corto entre dos puntos; proporciona también el menor espacio para almacenar tráfico que espere para girar a la izquierda antes que este se rebalse al resto del óvalo. Si se quiere mayor distancia (ergo, mayor espacio), se debería seguir la curvatura del óvalo (por ese pedacito de pasto); y si se quiere separar estos nuevos carriles de giro de los demás, se puede utilizar un murito, proporcionando un espacio de entrada para Las Palmeras (la avenida de arriba), y pintando los demás carriles para que salgan recto hacia Javier Prado en vez de formar círculos en torno al centro.